Jadav Payeng: el activista que creó un bosque de 550 hectáreas

Un joven de 16 años contra la erosión
Cuando Jadav Payeng tenía apenas 16 años, en 1979, el río Brahmaputra se desbordó por un monzón, dejando a su paso cientos de serpientes muertas en un banco de arena desierto cercano a Kokilamukh, en el distrito de Jorhat, Assam. Esta escena desgarradora motivó al entonces adolescente a tomar una decisión que cambiaría su vida y la del territorio: comenzar un proyecto de reforestación que eventualmente crearía un bosque de 550 hectáreas de extensión.
La muerte de las serpientes por falta de sombra y protección natural lo impulsó a buscar soluciones. Payeng se dirigió a las autoridades locales para preguntar qué especies vegetales podrían adaptarse al terreno erosionado. La respuesta fue decepcionante: le indicaron que apenas el bambú sobreviviría en esas condiciones, y le proporcionaron aproximadamente 20 plantitas para empezar.
Los primeros pasos de un proyecto ambicioso
El cultivo inicial resultó extraordinariamente difícil. La mayoría de los árboles que intentaba plantar no lograban enraizarse en el suelo desértico y erosionado. Sin embargo, lejos de desistir, Payeng amplió su estrategia y comenzó a recolectar semillas de otras especies arbóreas resistentes, como la ceiba, que podían adaptarse mejor a las condiciones climáticas locales.
Paralelamente a los esfuerzos individuales de Payeng, las autoridades forestales de la región iniciaron su propio plan de reforestación en 1980, destinando 200 hectáreas en bancos de arena similares al del joven activista. No obstante, este proyecto oficial se abandonó rápidamente hacia 1983, dejando el camino libre para que Payeng continuara con su visión a largo plazo.
La región de Majuli y el desafío de la erosión
La zona donde Payeng desarrolló su ambicioso proyecto forma parte de la región de Majuli, que comprende aproximadamente 880 kilómetros cuadrados. Majuli es reconocida como la isla fluvial más grande del mundo, flanqueada por el río Subansiri al norte y el Brahmaputra al sur. A pesar de estar completamente rodeada de agua, la región enfrenta un grave problema de pérdida territorial debido a la erosión continua causada por las corrientes fluviales.
El banco de arena donde Payeng trabajaba incansablemente sufría el mismo proceso erosivo. Cada estación de lluvias representaba una amenaza para los árboles plantados, que debían luchar contra las fuerzas de la naturaleza para mantenerse arraigados en el suelo inestable.
Un bosque que sorprendió a las autoridades
Durante casi tres décadas, Payeng trabajó en soledad, plantando árboles diariamente sin que las autoridades gubernamentales notaran sus esfuerzos. No fue sino hasta 2008 cuando su trabajo fue finalmente
