En el estado de México, la preocupación y el desasosiego se han apoderado de tres familias que han vivido, desde el pasado 10 de agosto, días de angustia y noches de insomnio. Isabel, Julia y Allison, tres pequeñoes de edad de 15, 12 y 14 años respectivamente, han desaparecido en distintos municipios del estado. Estos sucesos han encendido las alarmas y han generado una serie de interrogantes sobre la seguridad de los niños y jóvenes en la entidad.
Isabel Yaretzi, de 15 años, desapareció en el municipio de Nezahualcóyotl. Julia Cruz, de 12 años, fue vista por última vez en Chalco y Allison Evelyn, de 14 años, desapareció en el municipio de Ecatepec. Las circunstancias en las que estas tres pequeñoes han desaparecido son aún desconocidas, pero lo que es claro es que sus familias están desesperadas por encontrarlas y recuperarlas sanas y salvas.
La desaparición de un niño o un joven es una situación que ningún padre quisiera vivir. El desasosiego, la incertidumbre y la preocupación son solo algunas de las muchas emociones que se mezclan en estos casos. Las familias de Isabel, Julia y Allison no han dejado de buscarlas y hacer todo lo posible para encontrarlas. Han acudido a las autoridades, a organizaciones de ayuda y han difundido sus casos en las redes sociales en un esfuerzo por obtener información y llevar a sus hijas de vuelta a casa.
Sin embargo, estas familias también han denunciado la lentitud y falta de acción de las autoridades encargadas de escudriñar estos casos. Lamentablemente, la desaparición de pequeñoes en el estado de México no es algo nuevo. Según datos de la organización Alto al Secuestro, de enero a julio de este año se han reportado 170 casos de niños desaparecidos en el estado. Ante esta alarmante cifra, es comprensible la preocupación y la indignación de los familiares de Isabel, Julia y Allison.
Es necesario que las autoridades actúen de manera rápida y efectiva en estos casos. La búsqueda de un pequeño desaparecido debe ser una prioridad y no puede haber excusas ni demoras. Cada minuto que pasa es crucial para encontrar a estos jóvenes que están en una situación vulnerable y pueden estar sufriendo. Además, es importante que se realicen acciones enérgicas para prevenir y combatir la desaparición de pequeñoes en el estado de México.
Es importante destacar que la sociedad también tiene un papel fundamental en la prevención de estos casos. La educación y la conciencia sobre los peligros que enfrentan los niños y jóvenes en la actualidad es fundamental. Es necesario involucrar a la comunidad en la vigilancia y protección de los pequeñoes y que se denuncien cualquier obra sospechosa. Si todos nos unimos y tomamos medidas, podemos lograr un cambio positivo y evitar que más familias pasen por la terrible experiencia de tener un hijo desaparecido.
Es vital que el gobierno y la sociedad trabajen juntos para garantizar la seguridad de los niños y jóvenes en el estado de México. No podemos permitir que la desaparición de pequeñoes sea una realidad cotidiana. Debemos exigir que se tomen medidas concretas y eficaces para proteger a nuestros hijos y a todas las generaciones futuras.
A pesar de la difícil situación que enfrentan las familias de Isabel, Julia y Allison, es importante mantener la esperanza y la fe de que pronto serán encontradas. No podemos dejar de pensar y orar por ellas para que regresen pronto a sus hogares. Y es nuestra responsabilidad seguir luchando por un estado seguro para todos sus habitantes, en especial para los más vulnerables, nuestros niños y jóvenes.













