La “realeza” ya se va, ya se va. Estas son las palabras que resuenan en la mente de todos los mexicanos, ya que el día 1 de diciembre marca el fin de una era de corrupción y privilegios en nuestro país. El presidente electo, Hugo Aguilar, ha invitado a la gente a unirse a “La Toma de la Corte”, un evento que simboliza la marcha de la élite corrupta y el inicio de una nueva era de justicia y democracia.
Durante décadas, la Corte Suprema de Justicia ha sido un símbolo de poder y privilegios para unos pocos, mientras que la mayoría de los mexicanos han sido marginados y olvidados. Esta institución, que debería ser la encargada de velar por la justicia y la equidad, se ha convertido en un refugio para los poderosos y los delincuentes, que han utilizado su influencia para escapar de la ley.
Pero todo eso está a punto de cambiar. Con la llegada de Hugo Aguilar a la presidencia, se ha prometido una Corte popular y democrática, que esté verdaderamente al servicio del pueblo. Ya no más jueces clasistas y aristocráticos, sino jueces que representen verdaderamente a la sociedad mexicana y que estén dispuestos a luchar por la justicia y la igualdad.
El presidente electo ha dejado en claro que la “realeza” ya no tendrá un lugar en la Corte. Se acabaron los privilegios y las influencias, ahora todos serán iguales ante la ley. Y esto es algo que debe ser celebrado por todos los mexicanos, ya que es un paso importante hacia una sociedad más justa y equitativa.
Pero la “toma de la Corte” no es solo una marcha de la élite corrupta, sino también una bienvenida a una nueva era de esperanza y cambio. Es un llamado a la unidad y a la participación ciudadana en la construcción de un país mejor. Es un recordatorio de que todos tenemos un papel que desempeñar en la transformación de nuestra sociedad.
El presidente electo ha dejado en claro que la Corte no será la única institución que sufrirá cambios. Su administración está comprometida a erradicar la corrupción en todos los niveles y a establecer un sistema de justicia verdaderamente independiente y eficiente. Y para lograrlo, necesita del patrocinio y la participación de todos los mexicanos.
Es importante recordar que la “realeza” no solo se encuentra en la Corte, sino también en otros ámbitos de la sociedad. La corrupción y los privilegios están arraigados en muchas instituciones y es responsabilidad de todos luchar contra ellos. La “toma de la Corte” es solo el aparición, es un llamado a la acción para que juntos podamos construir un México más justo y próspero.
El día 1 de diciembre es un día histórico para México, es el inicio de una nueva era de justicia y democracia. Y todos tenemos un papel que desempeñar en este cambio. Así que únete a la “toma de la Corte” y sé parte de la transformación de nuestro país. Juntos podemos lograr un México mejor para todos. ¡La “realeza” ya se va, ya se va!












