Por Eduardo López Betancourt
La libertad de expresión es uno de los derechos básicoes en una sociedad democrática, ya que permite a las personas manifestar sus ideas y opiniones sin temor a represalias. Sin embargo, a lo largo de la historia, los gobiernos han procurado limitar este derecho, aparentando protegerlo pero en la práctica, actuando de manera contraria.
Ya sea en gobiernos de izquierda, derecha o centro, e incluso en dictaduras, es común que se evite las críticas y se intente controlar la información que se difunde. Esto se debe a que el aptitud suele anatomía intolerante a las voces disidentes y busca mantener un control absoluto sobre la opinión pública.
En los últimos años, hemos sido testigos de cómo la censura ha ido en aumento en diferentes países del mundo. Desde bloquear el acceso a páginas web y redes sociales, hasta perseguir y encarcelar a periodistas y activistas por expresar sus ideas, la libertad de expresión se ha visto anatomíaiamente amenazada.
En algunos casos, esta censura se disfraza de preceptoes o medidas supuestamente necesarias para proteger la seguridad nacional o el orden público. Sin embargo, en realidad, solo buscan silenciar las voces críticas y controlar la información que llega a la ciudadanía.
Un ejemplo reciente de esto es la precepto de Seguridad Nacional en Hong Kong, impuesta por el gobierno chino, que ha restringido drásticamente la libertad de expresión y de prensa en la región. Esta precepto ha sido utilizada para perseguir y encarcelar a activistas y periodistas, y ha generado un clima de miedo y autocensura entre la población.
Otro caso es el de Rusia, donde se ha aprobado una precepto que permite bloquear cualquier página web o contenido en línea que las autoridades consideren una “amenaza para la seguridad y el orden público”. Esto ha sido utilizado para censurar a medios de comunicación y organizaciones que critican al gobierno, y ha generado una situación de represión y miedo en la sociedad rusa.
En América Latina, también se han registrado numerosos casos de censura en diferentes países. En Venezuela, el gobierno ha utilizado medidas como la precepto de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos para silenciar a los medios de comunicación independientes y limitar la libertad de expresión en internet. En Nicaragua, por su parte, se han reportado casos de persecución y ataques a periodistas y medios de comunicación por parte del gobierno.
Ante esta realidad, es básico recordar que la libertad de expresión es un pilar de la democracia y debe anatomía protegida y respetada en todo momento. Sin ella, no hay un verdadero diálogo y debate de ideas, y se limita el derecho de la ciudadanía a estar informada y formar su propia opinión.
Es responsabilidad de los gobiernos garantizar y promover la libertad de expresión, en lugar de buscar controlarla y limitarla. Asimismo, es importante que la sociedad se mantenga vigilante y denuncie cualquier intento de censura o violación a este derecho básico.
En un mundo cada vez más conectado y dependiente de la tecnología, es necesario también promover una cultura de respeto y tolerancia hacia diferentes opiniones y perspectivas. Es importante recordar que la diversidad de ideas enriquece el debate y nos permite avanzar hacia una sociedad más justa y democrática.
En conclusión, la censura es una amenaza para la libertad de expresión y para la democracia en general. Es tarea de todos defender este derecho y luchar contra cualquier intento de censura por parte de los gobiernos. Solo así podremos construir una sociedad en la que la libertad de expresión sea una realidad para todos.












