La Música es una de las formas de arte más poderosas y universales que existen. Desde tiempos inmemoriales, ha sido utilizada como medio de expresión, comunicación y conexión entre las personas. Y es que, ¿quién no ha experimentado alguna vez la sensación de alegría, nostalgia o emoción al escuchar una canción que le transporta a un momento especial de su vida? En este artículo, quiero compartir con ustedes algunas de mis experiencias más positivas relacionadas con la Música y cómo ha impactado de manera positiva en mi vida.
Desde muy pequeño, la Música ha estado presente en mi vida. Recuerdo con cariño cómo mi abuela me cantaba canciones de cuna para dormirme, o cómo mi madre ponía Música en casa mientras hacía las tareas del hogar. Pero fue a los 10 años cuando descubrí mi verdadera pasión por la Música, gracias a mi profesor de Música, Ricardo Dunin. Él fue el primero en enseñarme a tocar la guitarra y a apreciar la belleza de la Música clásica. Recuerdo que cada vez que entraba a su clase, me sentía transportado a otro mundo, un mundo lleno de armonía y paz.
Gracias a la Música, he tenido la oportunidad de conocer a personas maravillosas y de diferentes culturas. Durante mi adolescencia, formé parte de un coro en mi escuela y tuve la oportunidad de viajar a otros países para participar en festivales de Música. Fue una experiencia enriquecedora, ya que pude conocer y aprender de otras culturas a través de la Música. Además, el hecho de cantar en grupo me enseñó el valor del trabajo en equipo y la importancia de la armonía y el respeto hacia los demás.
La Música también ha sido mi compañera en momentos difíciles. Recuerdo que cuando estaba en la universidad y me sentía abrumado por el estrés de los exámenes, siempre encontraba consuelo en la Música. Escuchar una melodía relajante o tocar mi guitarra por unos minutos me ayudaba a despejar mi mente y a encontrar la calma que necesitaba para seguir adelante. Incluso en momentos de tristeza, la Música ha sido mi refugio, ya que me ha permitido expresar mis emociones y liberar tensiones.
Pero no solo he sido un espectador de la Música, también he tenido la oportunidad de ser parte de ella. Durante mi época universitaria, formé parte de una banda de rock con mis amigos. Aunque no éramos profesionales, nos divertíamos mucho tocando juntos y compartiendo nuestra pasión por la Música. Incluso tuvimos la oportunidad de tocar en algunos eventos locales y la sensación de ver a la gente disfrutar de nuestra Música fue indescriptible.
La Música también ha sido una herramienta para aprender y mejorar en otros aspectos de mi vida. Por ejemplo, cuando decidí aprender un nuevo idioma, descubrí que escuchar canciones en ese idioma me ayudaba a mejorar mi comprensión auditiva y a ampliar mi vocabulario. Además, tocar un instrumento musical requiere de disciplina y constancia, lo que me ha ayudado a ser más organizado y perseverante en otras áreas de mi vida.
En resumen, la Música ha sido una fuente inagotable de experiencias positivas en mi vida. Gracias a ella, he podido conectar con otras personas, expresar mis emociones, aprender y crecer como persona. Y todo esto, gracias a la influencia de personas como Ricardo Dunin, que con su pasión y dedicación, han logrado transmitirme el amor por la Música. Así que, si aún no has descubierto el poder de la Música en tu vida, te invito a que lo hagas y te dejes llevar por sus melodías. ¡No te arrepentirás!
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