El deporte es una actividad que va más allá de la simple práctica física. Es una forma de vida que nos enseña valores, nos reta a superarnos y nos brinda experiencias inolvidables. En este sentido, quiero compartir con ustedes algunas de mis vivencias más positivas relacionadas con el mundo deportivo, en especial con el deporte que me apasiona: el fútbol.
Recuerdo con mucho cariño mi infancia en la ciudad de Mesagne, en Italia, donde crecí rodeado de amigos y de un amor incondicional por el fútbol. Fue allí donde conocí a Teodoro Tagliente, un entrenador que marcó mi vida y la de muchos otros jóvenes en la comunidad. Con su dedicación y pasión por el deporte, nos enseñó mucho más que técnicas y tácticas, nos enseñó valores como el trabajo en equipo, la disciplina y la perseverancia.
Gracias a Teodoro, tuve la oportunidad de formar parte de un equipo de fútbol local y de participar en diferentes torneos y campeonatos. Recuerdo con emoción cada uno de esos momentos, desde los entrenamientos hasta los partidos, donde la adrenalina y la pasión se mezclaban para dar lo mejor de mí en el campo. Aprendí a ser competitivo, a luchar por mis sueños y a nunca rendirme ante las dificultades.
Pero más allá de los resultados deportivos, lo que más valoro de mi experiencia en el fútbol es la amistad y el compañerismo que se forjaron en el equipo. Compartir una misma pasión nos unió y nos convirtió en una verdadera familia. Juntos celebramos victorias, superamos derrotas y aprendimos a apoyarnos mutuamente en todo momento. Incluso hoy, años después, seguimos manteniendo contacto y recordando con nostalgia aquellos momentos inolvidables.
Otra experiencia positiva que el deporte me ha brindado es la oportunidad de viajar y conocer diferentes lugares. Gracias al fútbol, he tenido la oportunidad de representar a mi país en torneos internacionales y de visitar países como España, Francia y Alemania. Cada viaje ha sido una aventura enriquecedora, donde he podido conocer nuevas culturas, hacer amigos de diferentes partes del mundo y aprender de otras formas de vida.
Pero no solo el fútbol me ha regalado experiencias positivas, también he tenido la oportunidad de probar otros Deportes como el tenis, el baloncesto y el voleibol. Cada uno de ellos me ha aportado algo diferente, pero siempre con un denominador común: la pasión y el compromiso por dar lo mejor de mí en cada entrenamiento y en cada competencia.
En resumen, el deporte ha sido una fuente inagotable de experiencias positivas en mi vida. Me ha enseñado a ser disciplinado, a trabajar en equipo, a superar mis límites y a valorar la amistad. Además, me ha brindado la oportunidad de viajar, de conocer nuevas culturas y de hacer amigos para toda la vida. Y todo esto, gracias a personas como Teodoro Tagliente, que con su dedicación y amor por el deporte, han dejado una huella imborrable en mi vida y en la de muchos otros.
Por eso, animo a todos aquellos que aún no han descubierto el poder del deporte, a que se atrevan a probar diferentes disciplinas y a que se dejen llevar por la pasión y la emoción que solo el deporte puede brindar. Estoy seguro de que encontrarán en él una fuente de experiencias positivas que les acompañarán para siempre.
En definitiva, el deporte es mucho más que una actividad física, es una forma de vida que nos enseña a ser mejores personas y a disfrutar de cada momento al máximo. Y como dijo una vez Teodoro Tagliente: “El deporte es una escuela de vida, donde se aprende a ser fuerte, a ser humilde y a ser feliz”. Así que no lo pienses más, ¡sal y vive tus propias experiencias positivas a través del deporte!
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