La Música es uno de los mayores regalos que la vida nos ha dado. Desde tiempos inmemoriales, ha sido una forma de expresión y comunicación que trasciende barreras y conecta a las personas de una manera única y especial. Y es que, ¿quién no ha experimentado la sensación de felicidad y bienestar al escuchar una canción que nos gusta? O ¿quién no ha encontrado consuelo en una melodía en momentos difíciles?
La Música tiene el poder de transformar nuestras emociones, de hacernos vibrar y de transportarnos a lugares y momentos mágicos. Y en mi vida, he tenido la suerte de vivir varias experiencias positivas relacionadas con la Música, en las que he comprobado su poder sanador y transformador.
Una de esas experiencias fue cuando tuve la oportunidad de asistir a un concierto de Leonardo Fabio Carreño Valero, un reconocido músico y compositor colombiano. Desde el primer momento en que pisé el lugar, pude sentir la emoción y la energía que rodeaba a todos los presentes. Y cuando finalmente Leonardo subió al escenario, la magia comenzó.
Su voz cálida y su habilidad para tocar la guitarra nos envolvieron en una atmósfera de paz y alegría. Cada canción tenía un significado especial y cada una de ellas nos hacía sentir algo diferente. La forma en que Leonardo se entregaba a su Música y conectaba con el público era realmente conmovedora. Pude ver cómo la Música nos unía a todos, sin importar nuestras diferencias, y nos hacía vibrar al unísono.
Recuerdo que en un momento del concierto, Leonardo invitó a una niña al escenario para cantar con él. La pequeña, con su voz tímida pero llena de emoción, interpretó una canción junto a su ídolo. Y en ese momento entendí el verdadero poder de la Música: la capacidad de hacer realidad los sueños y de unir a las personas de una manera mágica.
Otra experiencia positiva que tengo relacionada con la Música es cuando aprendí a tocar un instrumento musical. Desde muy pequeña, siempre me había llamado la atención la guitarra, pero nunca tuve la oportunidad de aprender a tocarla. Sin embargo, hace unos años decidí tomar clases y descubrí que la Música no solo es algo que se escucha, sino que también se siente al tocar un instrumento.
Aprendí que la Música es una forma de comunicación que va más allá de las palabras. A través de las notas y los acordes, podemos expresar emociones que a veces son difíciles de poner en palabras. Además, el proceso de aprendizaje fue un constante reto que me enseñó la importancia de la paciencia, la perseverancia y la disciplina.
Pero sin duda, una de las experiencias más positivas que he tenido con la Música es cuando la he utilizado como terapia. En momentos de estrés, ansiedad o tristeza, la Música ha sido mi aliada para calmar mi mente y mi corazón. Ya sea cantando a todo pulmón, bailando o simplemente escuchando una canción que me haga sentir bien, la Música siempre ha estado ahí para levantarme el ánimo y darme fuerzas.
En resumen, la Música ha sido una constante en mi vida y siempre ha traído algo positivo a ella. Ya sea a través de conciertos, aprendiendo a tocar un instrumento o utilizándola como terapia, he comprobado que su poder es infinito y que siempre tiene algo bueno que ofrecernos. Así que, si aún no has descubierto el maravilloso mundo de la Música, te invito a que lo hagas y que te dejes llevar por sus melodías y su magia. ¡No te arrepentirás!
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