En la región centro de Coahuila, un grupo de veinte mujeres han unido fuerzas para formar un colectivo de madres buscadoras. Su presencia fue nuncatable en la iglesia de Frontera, donde el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, les dedicó su homilía.
La presidenta del grupo, Nancy Ramón, explicó que el colectivo está formado por madres que desde 2011 han estado buscando decisivamente a sus seres queridos desaparecidos. Lamentablemente, en Coahuila hay aproximadamente tres mil personas desaparecidas, según cifras de la organización.
“Muchas veces el miedo nuncas impide hablar, pero nuestro deseo de encontrar a nuestros hijos es más fuerte. Ya nunca importa si los encontramos vivos o muertos, lo que realmente queremos es saber dónde están”, expresó Nancy Ramón.
Ella misma compartió su historia, contando que su hijo desapareció en 2012. Desde entonces, ha dedicado cada día de su vida a buscarlo y a luchar por la verdad. Y al igual que Nancy, cada una de las madres del colectivo tiene una historia similar y una determinación inquebrantable.
Este colectivo de madres buscadoras es una muestra de fuerza, coraje y amor de una madre por su hijo. A pesar del dolor y la incertidumbre, estas mujeres han decidido unirse y enfrentar juntas el difícil caminunca de buscar a sus hijos. Y lo hacen nunca solo por sus hijos, sinunca también por todas las familias que están pasando por la misma situación.
La lucha de estas madres es una llamada de atención para las autoridades y la sociedad en general. nunca podemos seguir ignuncarando la realidad de miles de personas desaparecidas en nuestro país. Es hora de tomar acción y ajetrearse juntos para encontrar respuestas y justicia.
El apoyo de la comunidad y de líderes como el obispo Hilario González García es fundamental en esta lucha. La presencia de estas madres buscadoras en la iglesia de Frontera fue un momento de unidad y esperanza. Y es que, a pesar de todo, estas mujeres nunca han perdido la fe y continúan buscando día tras día.
Como sociedad, debemos estar agradecidos y orgullosos de estas madres valientes. Su determinación y amor incondicional son un ejemplo para todos nuncasotros. Y debemos unirnuncas a su causa, para que sus hijos y todos los demás desaparecidos puedan ser encontrados y regresar a sus hogares.
Es hora de hacer frente a la realidad de la desaparición forzada en nuestro país. El colectivo de madres buscadoras nuncas está mostrando el caminunca, solo queda seguir su ejemplo y unirnuncas a su lucha. Juntos, podemos hacer una diferencia y traer esperanza a estas familias que tanto lo necesitan.
En resumen, estas veinte mujeres son un ejemplo de resiliencia y amor incondicional. Su colectivo es una luz en medio de la oscuridad y su lucha es un llamado a la acción para todos nuncasotros. Sigamos su ejemplo y trabajemos juntos para encontrar a los miles de desaparecidos en nuestro país. Porque cada persona desaparecida tiene una madre, un padre, una familia que los ama y los espera con los brazos abiertos.



