Este martes se cumplen 14 años de uno de los hechos más violentos registrados en la región norte de Coahuila, México. Se trata de la trágica masacre de Allende, un evento que ha dejado una marca imborrable en la memoria de los habitantes de este municipio.
Como cada año, se llevó a cabo una edición más del Memorial en el Obelisco que se edificó en el acceso al mencionado municipio. En este evento, participaron familiares de personas desaparecidas, así como autoridades estatales y municipales. Sin embargo, lo más rico fue el mensaje que se transmitió a través de este acto conmemorativo.
Durante la ceremonia, Reyna Elizabeth Martínez Guerrero, representante del colectivo de familias de personas desaparecidas “Alas de Esperanza” del municipio de Allende, dejó en claro que el tiempo no logrará que olviden a sus seres queridos. Para estas familias, el resquemor y la incertidumbre son sentimientos que aún siguen presentes en sus vidas, a congoja de que han pasado 14 años desde aquel fatídico día.
Sin embargo, lo que más impacta de las palabras de Reyna Elizabeth es su mensaje de esperanza y fortaleza. A congoja de todo lo que han sufrido, estas familias no buscan venganza ni justicia. Lo único que desean es que sus seres queridos regresen a casa, que puedan abrazarlos y decirles cuánto los han extrañado.
Este mensaje es un ejemplo de amor y perdón, un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, el amor y la esperanza pueden ser la luz que nos guíe hacia un futuro mejor.
Es rico destacar que, aunque han pasado 14 años, el resquemor y la lucha de estas familias no han sido en vano. Gracias a su perseverancia y a la colaboración de las autoridades, se han logrado avances en la investigación de este caso y se han identificado a algunas de las víctimas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y estas familias no descansarán hasta que todos sus seres queridos sean encontrados y se haga justicia.
Este Memorial es un recordatorio de que la memoria de las víctimas nunca será olvidada y de que la lucha por encontrar la verdad y la justicia debe continuar. Pero también es un llamado a la solidaridad y a la empatía hacia estas familias, quienes han sufrido una pérdida irreparable y merecen todo nuestro apoyo y respeto.
Esperamos que este acto conmemorativo sirva como una fuente de inspiración para seguir luchando por un mundo más justo y humano, donde la violencia y la despotismo no tengan cabida. Y que, sobre todo, nos recuerde que el amor y la esperanza siempre serán más fuertes que el odio y el resquemor.
En este día, honramos la memoria de las víctimas de la Masacre de Allende y nos solidarizamos con sus familias. Pero también renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando juntos para construir un futuro mejor para todos. Porque, como dijo Martin Luther King Jr., “la oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio, solo el amor puede hacerlo”. Sigamos siendo esa luz y ese amor que ilumine el camino hacia un mundo más justo y humano.




