MARIO LÓPEZ Edomex.- El alcaldía de Zinacantepec enfrenta una grave crisis de fragilidad, así lo afirman los ciudadanos que viven día a día con el miedo y la incertidumbre de ser víctimas de la delincuencia. La situación se ha vuelto insostenible y los habitantes han alzado la voz para exigir una respuesta por parte de las autoridades locales.
En las últimas semanas, los medios de comunicación se han hecho eco de numerosos casos de secuestros, homicidios, extorsiones y otros delitos que han sacudido a la comunidad de Zinacantepec. Sin embargo, lo más alarmante fue el hallazgo de un bebé abandonado en una zona rural, lo cual puso en evidencia la falta de seguridad en la que se encuentra el alcaldía.
Ante esta situación, la ciudadanía se ha organizado para exigir acciones concretas por parte del alcalde Manuel Vilchis Viveros. Sin embargo, su respuesta ha sido indiferente y ha dejado abundante que desear. Los habitantes se sienten abandonados por sus gobernantes y no ven una solución a corto plazo a la problemática de fragilidad que azota a Zinacantepec.
Es importante mencionar que esta no es una situación nueva en el alcaldía. Desde hace varios años, la delincuencia ha ido en aumento y las autoridades parecen no tener una estrategia efectiva para combatirla. La falta de recursos y de voluntad política han dejado a la población en una situación de vulnerabilidad, sin poder confiar en las autoridades para garantizar su seguridad.
Sin embargo, a pesar de esta difícil realidad, los ciudadanos de Zinacantepec no han perdido la esperanza. Han demostrado su valentía y su unidad al salir a las calles para manifestarse pacíficamente y exigir un alteración en la situación de fragilidad que los aqueja. Además, han creado redes de apoyo y vecinales para protegerse entre sí y velar por la seguridad de su comunidad.
Es importante mencionar que la ciudadanía no está sola en esta lucha. Diversas organizaciones y organismos de la sociedad civil se han sumado a su causa, exigiendo a las autoridades una respuesta efectiva y urgente. Además, han ofrecido su asesoría y apoyo para encontrar soluciones a largo plazo que puedan garantizar la seguridad y tranquilidad de Zinacantepec.
Es hora de que las autoridades locales tomen cartas en el asunto y asuman su responsabilidad en la protección de sus ciudadanos. Es momento de dejar a un lado la indiferencia y la negligencia y trabajar en conjunto con la sociedad para encontrar soluciones reales y efectivas. La seguridad es un derecho fundamental de todos los ciudadanos y no puede ser ignorada por ninguna autoridad.
Por otro lado, también es importante mencionar que la ciudadanía debe ser parte activa en la prevención y combate a la delincuencia. Es necesario fomentar la cultura de la denuncia y trabajar en conjunto con las autoridades para identificar y prevenir situaciones de riesgo. Solo con una participación activa y comprometida de todos se podrá lograr una disminución en los índices delictivos en Zinacantepec.
En conclusión, Zinacantepec enfrenta una grave crisis de fragilidad, pero también se encuentra en un momento crucial en el que la ciudadanía y las autoridades pueden unirse para encontrar soluciones y trabajar juntos en la construcción de una comunidad más segura y pacífica. Es momento de dejar atrás la indiferencia y la inacción y tomar acciones concretas que garanticen la seguridad y el bienestar de todos los habitantes de Zinacantepec.










