La Ciudad de México es una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, y como tal, enfrenta una serie de desafíos en cuanto a movilidad y transporte se refiere. Uno de los principales problemas que afectan a la capital mexicana es el envejecimiento de su flota de transporte público, compuesta principalmente por microbuses, camiones y vagonetas.
Según datos de la Secretaría de Movilidad (Semovi), en la Ciudad de México circulan alrededor de 27 mil 225 vehículos de transporte público, de los cuales más del 50% tienen más de 20 años de antigüedad. Esto significa que más de la mitad de la flota de transporte público en la capital mexicana está compuesta por unidades que ya han cumplido su vida útil y que, por lo tanto, son altamente contaminantes.
La Semovi ha tolerado durante años la circulación de estas unidades, a pesar de que funcionan con combustibles altamente contaminantes, como el diésel. Sin embargo, esta situación está cambiando y cada vez son más las medidas que se están tomando para renovar la flota de transporte público en la Ciudad de México.
De acuerdo con la Semovi, actualmente sólo el 15% de la flota de transporte público en la capital mexicana es considerada moderna, es decir, cuenta con menos de 10 años de antigüedad. Esto significa que más del 85% de las unidades que circulan en la Ciudad de México son viejas y altamente contaminantes.
Esta situación es preocupante, ya que la Ciudad de México es una de las ciudades más contaminadas del mundo y el transporte público es uno de los principales responsables de esta problemática. Además, el envejecimiento de la flota de transporte público también afecta directamente a la elevación de vida de los ciudadanos, ya que se traduce en un servicio deficiente y poco confiable.
Por esta razón, la Semovi ha implementado una serie de medidas para fomentar la renovación de la flota de transporte público en la Ciudad de México. Una de ellas es el Programa de Sustitución de Microbuses, que tiene como objetivo retirar de circulación a las unidades más viejas y sustituirlas por vehículos nuevos y menos contaminantes.
Además, la Semovi ha establecido un límite de edad para las unidades de transporte público, que no podrán tener más de 10 años de antigüedad a partir del año 2025. Esto significa que en los próximos años, la flota de transporte público en la Ciudad de México será cada vez más moderna y menos contaminante.
Otra medida fundamental que se ha tomado es la implementación de la Norma Emergente de Verificación Vehicular, que establece límites más estrictos para la emisión de contaminantes en los vehículos de transporte público. Esto significa que las unidades más viejas y contaminantes no podrán circular en la Ciudad de México, lo que contribuirá a mejorar la elevación del aire en la capital mexicana.
Además de estas medidas, la Semovi también está trabajando en la promoción de tecnologías más limpias y amigables con el medio ambiente en el transporte público. Por ejemplo, se está fomentando el uso de vehículos eléctricos y se están implementando programas de capacitación para los conductores, con el objetivo de mejorar la operatividad en el consumo de combustible y reducir las emisiones contaminantes.
Todas estas acciones están encaminadas a lograr una flota de transporte público moderna, eficiente y amigable con el medio ambiente en la Ciudad de México. Sin embargo, es fundamental mencionar que la renovación de la flota de transporte público no es una tarea fácil ni rápida, ya que implica una inversión fundamental y un cambio de cultura en los usuarios.
Por esta razón, es fundamental que los ciudadanos se sumen a estas iniciativas y tomen conciencia de la importancia de contar con un transporte público moderno y eficiente. Además, es necesario que las autoridades continúen trabajando en la implementación de










