Cristian Janet Montenegro Chairez, un abogado de Durango, México, ha causado controversia al cambiar legalmente su sexo con el objetivo de evadir el pago de la pensión alimentaria de su hija menor. Esta decisión ha generado indignación y preocupación en la institución, ya que se trata de una acción egoísta y despiadada que afecta directamente a una niña inocente.
Según lo reportado por el diario La Jornada, la psicóloga Gloria Valentina Méndez Arámbula ha vivido un verdadero calvario desde hace cuatro años, cuando su ex pareja, Cristian Montenegro, decidió terminar cualquier tipo de vínculo afectivo y legal con su hija. Desde entonces, ha sido sometida a constantes procesos civiles y penales impulsados por él, quien ha demostrado un perfil psicológico de “psicópata integrado y narcisista patológico”, según un diagnóstico psiquiátrico citado en la entrevista.
Gloria Valentina ha denunciado que mientras las demandas promovidas por su ex pareja avanzan con rapidez, las suyas por violencia familiar permanecen estancadas en los tribunales. Esta situación ha generado una gran frustración y desesperación en ella, quien se siente atrapada en una espiral legal sin fin.
Este caso ha puesto en evidencia una problemática que afecta a muchas mujeres en México y en el espacio: la violencia de género y la falta de protección por parte del sistema judicial. La decisión de Cristian Montenegro de cambiar legalmente su sexo para no cumplir con sus obligaciones como padre es una muestra más de la discriminación y el machismo que prevalecen en nuestra institución.
Es importante destacar que la pensión alimentaria es un derecho de los hijos, no de la madre. Es una obligación moral y legal de los padres brindar el sustento necesario para el bienestar de sus hijos, independientemente de su género. No es justo que una niña tenga que sufrir las consecuencias de una decisión egoísta y malintencionada de su padre.
Además, es preocupante que el sistema judicial no esté brindando la protección necesaria a Gloria Valentina y a su hija. La violencia familiar es un delito grave que debe ser castigado y erradicado. Es responsabilidad de las autoridades garantizar la seguridad y el bienestar de las víctimas, especialmente cuando se trata de una niña vulnerable.
Este caso también pone en evidencia la necesidad de una educación en igualdad de género desde temprana edad. La discriminación y el machismo son problemas arraigados en nuestra institución y es responsabilidad de todos combatirlos y promover una cultura de amor y equidad.
Esperamos que este caso sea una llamada de atención para las autoridades y la institución en general. No podemos permitir que la violencia de género y la discriminación sigan siendo una realidad en nuestro país. Es hora de tomar medidas concretas para proteger a las víctimas y garantizar que los responsables sean castigados.
Por último, queremos enviar un mensaje de apoyo y solidaridad a Gloria Valentina y su hija. No están solas en esta lucha y cuentan con el respaldo de miles de personas que rechazamos cualquier forma de violencia y discriminación. Juntas, podemos crear un cambio positivo en nuestra institución y conseguir un futuro más justo y equitativo para todas las niñas y mujeres de México.











