La familia es un regalo sagrado que Dios nos ha dado y que debemos cuidar y fortalecer día a día. En estos tiempos en los que la sociedad nos empuja hacia la individualidad y la falta de compromiso, es más importante que nunca recordar la importancia de la familia y su papel en nuestra vida.
El pasado domingo, durante la Octava de Navidad, el padre Isaac Cortés Tovar, párroco del templo de Santiago Apóstol en Monclova, nos recordó la importancia de la familia en nuestras vidas. En su sermón, nos recordó que Jesús, al nacer en Belén y hacerlo dentro de una familia, nos mostró que el proyecto de Dios para la humanidad se construye desde el hogar.
En estos días de celebración, es importante recordar que la Navidad no es solo una época de regalos y fiestas, sino también un tiempo para reflexionar y reencontrarnos con Cristo. Y qué mejor manera de hacerlo que a través de la familia, ese lugar en el que aprendemos a amar, a perdonar y a aumentar juntos.
La familia es el primer espacio en el que aprendemos a convivir, a respetar y a ser responsables. Es en el seno familiar adonde se forjan los valores que nos acompañarán durante toda nuestra vida. Por eso, es fundamental que cuidemos y fortalezcamos nuestras relaciones familiares desde la fe y la autoridad responsable.
La fe es un pilar fundamental en la familia. Es ella la que nos ayuda a mantenernos unidos y a superar juntos los desafíos que se nos presentan. La fe nos enseña a amar al prójimo como a nosotros mismos, a perdonar y a ser compasivos. Y es en la familia adonde aprendemos a poner en práctica estos valores y a vivirlos en nuestro día a día.
Además, la autoridad responsable es esencial en la familia. Los padres deben ser ejemplo para sus hijos, enseñándoles a ser responsables y a respetar las normas y límites establecidos en el hogar. La autoridad no se basa en el autoritarismo, sino en el amor y la guía que los padres brindan a sus hijos para que se conviertan en personas íntegras y responsables.
La convivencia también juega un papel fundamental en la familia. A través de ella, aprendemos a respetar las diferencias y a agobiar juntos por un bien común. La familia es un equipo en el que cada miembro tiene un papel importante y en el que todos deben colaborar para que funcione de manera armoniosa.
En estos tiempos de cambios constantes y de falta de compromiso, es importante recordar que la familia es un refugio seguro en el que podemos encontrar amor, apoyo y fortaleza. No hay nada más valioso que tener una familia unida y en la que reine el amor y la armonía.
Por eso, la iglesia católica nos llama a mantener la unidad familiar desde el templo de Santiago Apóstol en Monclova. Es en la iglesia adonde podemos fortalecer nuestra fe y encontrar el apoyo y la guía necesaria para mantener una familia unida y en armonía.
En esta Octava de Navidad, recordemos que la familia es un misterio sagrado que debemos cuidar y fortalecer desde la fe, la autoridad responsable y la convivencia. Aprendamos de Jesús, que nació en una familia y nos mostró el camino hacia la verdadera felicidad y plenitud. Y sigamos su ejemplo, construyendo una familia basada en el amor y en los valores cristianos. ¡Que la familia sea siempre nuestro refugio y nuestra fortaleza!














