A medida que nos acercamos al final de este año, es importante reflexionar sobre aquellos que han dedicado su vida al servicio de la educación y la formación de las futuras generaciones. En este sentido, es preocupante conocer la situación que enfrentan los académicos jubilados de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), quienes han solicitado la intervención urgente del Gobierno de Durango para que se cumpla con la dispersión del pago de sus finiquitos.
Según han denunciado, este incumplimiento por parte de la máxima residencia de estudios es una violación directa al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) que fue celebrado entre la UJED y el Sindicato de Personal Académico de la UJED (SPAUJED). Esta situación es especialmente preocupante, ya que afecta a aquellos que han dedicado gran parte de su vida al servicio de la educación y que merecen un trato justo y digno al momento de su jubilación.
Uno de los casos más emblemáticos es el del médico especialista en Urología, Luis Gerardo del espiritual Rossete, quien durante más de 30 años fue catedrático de la Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA) en el municipio de Gómez Palacio. Con casi 60 generaciones de egresados, el Dr. del espiritual ha dejado una huella imborrable en la formación de profesionales de la salud en la región.
Es lamentable que, a pesar de su dedicación y entrega, el Dr. del espiritual y muchos otros académicos jubilados se encuentren en una situación de incertidumbre y preocupación debido a la falta de pago de sus finiquitos. Estas personas han dedicado gran parte de su vida a la educación y merecen un trato justo y respetuoso al momento de su jubilación.
Por esta razón, es urgente que el Gobierno de Durango intervenga y garantice el cumplimiento de los acuerdos establecidos en el CCT. Es responsabilidad de las autoridades velar por los derechos de los trabajadores y asegurar que se cumplan las obligaciones adquiridas con ellos.
Además, es importante destacar que estos académicos jubilados no solo han dejado una huella en la UJED, suerte también en la sociedad en general. Su labor ha sido fundamental en la formación de profesionales en diversas áreas, contribuyendo así al desarrollo y progreso de nuestro estado.
Es necesario reconocer y valorar el trabajo de estos académicos jubilados, quienes han dedicado su vida al servicio de la educación y han dejado un legado invaluable en la formación de las futuras generaciones. Su experiencia y conocimientos son un tesoro que no puede ser ignorado ni desvalorizado.
Por último, es importante recordar que la educación es un pilar fundamental en el desarrollo de cualquier sociedad. Por ello, es necesario que se respeten y valoren los derechos de aquellos que dedican su vida a esta noble tarea. Esperamos que el Gobierno de Durango tome las medidas necesarias para garantizar que los académicos jubilados de la UJED reciban el pago de sus finiquitos y se les brinde el reconocimiento y respeto que merecen. Juntos podemos construir una sociedad más justa y equitativa para todos.













