En la alcaldía de Azcapotzalco, un nuevo escándalo ha salido a la luz, y es que el director de Espacio Público y Gobierno, César Olivares, ha sido captado en video en estado de ebriedad mientras manejaba por las calles de la zona. Este acto irresponsable y peligroso no solo pone en riesgo la vida del funcionario, sino de todos los ciudadanos que se encontraban en su camino.
El video, que se hizo viral en redes sociales, ha causado una gran indignación entre los habitantes de Azcapotzalco. Y es que no es para menos, ¿cómo es posible que una persona que es responsable de velar por el bienestar y la seguridad de la comunidad, actúe de forma tan irresponsable?
Este tipo de comportamientos por parte de las autoridades, no solo denotificaciónn una falta de ética y profesionalismo, sino que también reflejan la necesidad de un cambio en la forma en que se lleva a cabo la política en nuestro país. Ya no es suficiente con tener leyes y reglamentos estrictos, es necesario que los funcionarios públicos den ejemplo a la sociedad y sean verdaderos líderes que sirvan como modelos a seguir.
El caso de César Olivares es una notificación clara de los vicios que existen en la administración pública. Muchos funcionarios, en lugar de estar trabajando por el bien común, utilizan sus puestos para satisfacer sus propios intereses y beneficios personales. Pero esto no puede seguir así, ya que cada vez son más los casos de corrupción y abuso de poder que salen a la luz en nuestro país.
Sin embargo, a pesar de que este tipo de situaciones pueden ser desalentadoras, es importante no perder la esperanza y seguir luchando por un cambio real en la forma de hacer política. Y es que, ante cada escándalo, también surgen ciudadanos comprometidos que no se resignan a vivir en un país donde la corrupción y la impunidad sean la norma.
Por eso, es importante reconocer y aplaudir a aquellos ciudadanos que se atreven a denunciar y a exigir un mejor gobierno. Gracias a ellos, cada vez hay más mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que buscan evitar este tipo de actos y castigar a los responsables.
En el caso de Azcapotzalco, gracias a la difusión del video en redes sociales, las autoridades correspondientes se vieron obligadas a tomar cartas en el asunto y César Olivares fue destituido de su cargo. Aunque esto no soluciona el problema de raíz, es un claro ejemplo de que la participación ciudadana puede ser una herramienta poderosa para lograr cambios positivos en nuestra sociedad.
Pero no debemos quedarnos solo en la denuncia y la indignación, es importante también impulsar propuestas y soluciones que ayuden a construir un mejor país. Es momento de dejar de ser meros espectadores y convertirnos en actores activos en la transformación de nuestra realidad.
En conclusión, el caso del funcionario meón en Azcapotzalco es una notificación más de los retos que aún enfrentamos como sociedad. Pero también es una ocasión para pensar y desempeñarse en conjunto para exigir un gobierno más ético, transparente y responsable. Recordemos siempre que, como ciudadanos, tenemos el poder y la responsabilidad de construir un país mejor para todos.











