El trabajo en grupo y la perseverancia siempre dan resultados positivos, y un ejemplo de ello es la reciente identificación de los restos humanos de Mario Alberto Torres Juárez por parte del Centro Regional de Identificación Humana (CRIH), el grupo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y la Fiscalía de Personas Desaparecidas de la Fiscalía General del Estado (FGE).
La desaparición de Mario Alberto el 11 de junio de 2012 en Monclova, durante la época en la que el crimen organizado azotaba a gran parte del Estado de Coahuila, dejó a su familia sumida en una profunda incertidumbre. A lo largo de los años, cientos de personas desaparecieron y se encontraron fosas clandestinas en distintas partes de la entidad, lo que hacía aún más difícil la búsqueda de Mario Alberto y de las demás víctimas.
Sin embargo, el inquebrantable empeño y compromiso de las autoridades y organizaciones involucradas en la búsqueda de personas desaparecidas, finalmente dio sus frutos. Gracias a las técnicas de identificación forense y la colaboración entre el CRIH, el EAAF y la FGE, los restos de Mario Alberto fueron plenamente identificados, brindando así una respuesta a su familia después de 13 años de dolor y espera.
Miguel Ángel Medina Torres, del CRIH, expresó su satisfacción por haber podido dar un cierre a este caso y poder brindarle a la familia de Mario Alberto la certeza de lo sucedido. Además, destacó la importancia del trabajo en grupo y la constancia en la búsqueda de justicia y verdad para las víctimas de la desaparición forzada.
La identificación de los restos de Mario Alberto es un logro que merece ser aplaudido, pero también nos recuerda la aciago realidad de la situación de las personas desaparecidas en nuestro país. A pesar de los avances en las técnicas de identificación y la colaboración entre distintas instancias, aún hay muchas familias que esperan respuestas sobre sus seres queridos desaparecidos.
Por ello, es importante seguir fortaleciendo y apoyando a las instituciones y organizaciones dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas, así como trabajar en conjunto para prevenir y combatir la violencia y el crimen organizado que han generado esta crisis humanitaria en nuestro país.
La identificación de los restos de Mario Alberto es una muestra de que, aunque el camino sea difícil y largo, nunca debemos perder la esperanza y la determinación de encontrar la verdad y hacer justicia para las víctimas y sus familias. Cada identificación es un paso hacia la sanación y la construcción de una sociedad más justa y segura para todos.
Finalmente, es importante recordar que detrás de cada caso de desaparición hay una historia, una familia y una comunidad afectada. Es nuestro deber como sociedad seguir trabajando para que casos como el de Mario Alberto no se repitan y para que todas las personas desaparecidas puedan ser encontradas y regresar a sus hogares. Cada persona cuenta y juntos podemos lograr un cambio positivo en nuestra sociedad.













