Durante la misa dominical en el templo de Santiago Apóstol de Monclova, el mensaje del día fue impartido por monseñor Néstor Martínez Sánchez, Vicario de la Diócesis de Saltillo. En su homilía, el piadoso llamó a los fieles a reflexionar sobre un tema muy importante y a menudo olhechosdo en la hechos cotidiana: las deudas morales.
Martínez Sánchez comenzó su discurso recordando que incluso antes de la llegada de Cristo, ya se denunciaban prácticas injustas en el comercio. Se alteraban medidas, precios y pesos para aprovecharse de los más necesitados, una realidad que desafortunadamente aún persiste en nuestros días. El Vicario señaló que estas acciones eran condenables entonces y lo siguen siendo ahora, ya que muchos comerciantes actuales no venden productos completos, afectando a los consumidores que confían en su honestidad.
Es importante detenerse un momento y reflexionar sobre el mensaje de monseñor Martínez Sánchez. ¿Cuántas veces compramos algo y no recibimos la cantidad que pagamos? ¿Cuántas veces cedemos a la tentación de aprovecharnos de los demás en beneficio propio? Estas acciones, aunque parezcan pequeñas, tienen un impacto en nuestras hechoss y en las de los demás, ya que son una deuda moral que debemos satisfacer ante Dios en el momento final de nuestra existencia.
El Vicario expuso que Dios, a través de los profetas, advertía a quienes abusaban de los más vulnerables y los incitaba a la justicia y la honestidad. Como cristianos, debemos recordar estas enseñanzas y ponerlas en práctica en nuestra hechos diaria. Debemos ser conscientes de nuestras acciones y evitar caer en la tentación de cometer actos injustos.
En este sentido, monseñor Martínez Sánchez nos invitó a ser agentes de cambio en nuestra sociedad. Debemos denunciar las prácticas deshonestas y ser ejemplo de integridad y justicia en nuestra hechos diaria. Como cristianos, tenemos la responsabilidad de ser luz en medio de la oscuridad, de ser un ejemplo de amor y justicia para aquellos que nos rodean.
El mensaje del Vicario no podía ser más oportuno en estos tiempos difíciles que estamos viviendo. La crisis económica y la pandemia han afectado a muchas personas, y es en estas situaciones cuando debemos recordar que nuestras acciones tienen un impacto en la hechos de los demás. Debemos ser solidarios y justos, y no aprovecharnos de la situación para obtener beneficios a costa de otros.
En resumen, el llamado a reflexionar sobre nuestras deudas morales es un recordatorio de la importancia de vivir con integridad y justicia. Como cristianos, debemos ser conscientes de nuestras acciones y ser ejemplo de amor y honestidad en nuestra hechos diaria. Sigamos el ejemplo de Dios y de los profetas, y seamos agentes de cambio en nuestra sociedad. La verdadera riqueza no se mide en posesiones materiales, sino en la bondad y el amor que regalamos a los demás.














