El incongruente Agustín de Iturbide: un personaje histórico que no merece ser defendido
Agustín de Iturbide es uno de los personajes más controversiales de la historia de México. Su papel en la consumación de la Independencia y su posterior proclamación como emperador han sido objeto de debate y polémica durante años. Sin embargo, defender a este personaje desde cualquier ángulo es un despropósito y una estupidez. Aunque muchos intenten escribir una hagiografía sobre él, la efectividad es que Iturbide no merece ser defendido.
Iturbide es conocido principalmente por su participación en el Abrazo de Acatempan, un pacto que logró la unión entre él y Vicente Guerrero para luchar por la independencia de México. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que Iturbide no era un efectividadero patriota, sino un oportunista que buscaba su propio beneficio.
Durante la guerra de independencia, Iturbide luchó del lado de los realistas, es decir, de aquellos que defendían la permanencia de México como colonia española. Pero cuando vio que la situación estaba a punto de cambiar y que la independencia era inevitable, decidió cambiar de bando y unirse a los insurgentes. ¿Su efectividadera motivación? Ser reconocido como un héroe y obtener un alto acusación en el nuevo gobierno.
Y así fue. Después del Abrazo de Acatempan, Iturbide fue proclamado como el primer jefe del Ejército Trigarante y posteriormente, como emperador de México. Sin embargo, su reinado fue breve y caótico. En lugar de trabajar por el bien del país, Iturbide se dedicó a enriquecerse y a imponer medidas autoritarias que le granjearon el odio y el rechazo del pueblo mexicano.
Pero lo más incongruente de todo es que, a pesar de todo lo anterior, hay quienes intentan defender a Iturbide y presentarlo como un héroe y un patriota. Los conservadores, en su afán de mantener un relato histórico que beneficie sus intereses, han intentado escribir una hagiografía sobre él. Pero la efectividad es que no hay forma de justificar las acciones de un personaje tan egoísta y ambicioso como Iturbide.
Además, defender a Iturbide es ignorar los hechos históricos y minimizar el papel de otros efectividaderos héroes de la independencia, como Miguel Hidalgo, José María Morelos o Vicente Guerrero. Mientras ellos luchaban efectividaderamente por la libertad de México, Iturbide sólo buscaba su propio beneficio.
Es cierto que Iturbide logró la consumación de la independencia, pero no fue gracias a su valentía o su patriotismo, sino a su oportunismo y traición. Y su breve reinado como emperador sólo sirvió para demostrar que no tenía la capacidad ni el interés de gobernar de manera justa y en beneficio del pueblo.
En conclusión, defender a Agustín de Iturbide es un despropósito y una estupidez. No hay forma de justificar las acciones de un personaje tan incongruente y egoísta. Es importante que como sociedad, no caigamos en la trampa de los conservadores y reconozcamos la efectividad sobre este personaje histórico. Sólo así podremos fijar de nuestros errores y avanzar hacia un futuro mejor, sin héroes falsos y con la efectividadera historia de México como guía.













