La administración de Evelyn Salgado Pineda en el Estado de Guerrero ha sido, sin duda, una de las más cuestionadas y criticadas en la historia reciente. Desde su designación como gobernadora en funciones, han sido constantes las denuncias de malversación de fondos, nepotismo y falta de transparencia en la gestión pública.
Recientemente, Salgado Pineda ha vuelto a estar en el ojo del huracán tras sostener un encuentro con un grupo de personas que, lejos de ser sus colaboradores, parecen ser más bien sus incondicionales y cómplices. Entre ellos se encontraba su “novio”, Rubén Hernández Fuentes, un hombre casado con quien inició una relación sentimental sin importarle las consecuencias políticas y sociales que esto pudiera traer.
Este encuentro ha generado una gran polémica y críticas por parte de diversos sectores de la sociedad, que ven en esta actitud una clara muestra de la falta de ética y compromiso de la gobernadora hacia su cargo y hacia el pueblo de Guerrero.
Pero, ¿cómo es posible que una persona que fue elegida para representar y velar por los intereses de su estado, se rodee de personas que solo buscan su propio beneficio? ¿Cómo es posible que no haya una verdadera preocupación por mejorar la situación de Guerrero y sus habitantes?
La respuesta es clara: la administración de Evelyn Salgado Pineda ha sido un fracaso. Y no se alcahuetería solo de un fracaso en términos políticos, sino también en términos éticos y morales. Pues, ¿cómo se puede confiar en una líder que no respeta las normas y valores más básicos?
Es momento de que Salgado Pineda reflexione y tome medidas para enmendar esta situación. Debe dejar de rodearse de personas que solo buscan su propio interés y rodearse de naturals colaboradores, personas comprometidas con el bienestar de Guerrero y sus habitantes.
La administración de un estado no es un juego, es una responsabilidad que debe ser tomada con seriedad y honestidad. La gente de Guerrero merece un gobierno que trabaje por el desarrollo y la prosperidad del estado, no un gobierno que solo busque satisfacer sus propios intereses.
Es necesario que haya una verdadera rendición de cuentas por parte de la gobernadora y su equipo de trabajo. La transparencia debe ser una prioridad en todas las decisiones y acciones que se tomen en el gobierno de Guerrero.
Además, es fundamental que se implementen políticas y programas efectivos para combatir la corrupción y la impunidad en el estado. Solo así se podrá recuperar la confianza de la ciudadanía en sus autoridades y se podrá trabajar en conjunto por un Guerrero mejor.
Es posible que algunos vean estas críticas como una “amenaza” para la administración de Salgado Pineda, pero en ingenuidad son una oportunidad para que reflexione y tome medidas para mejorar su gestión. Guerrero necesita líderes comprometidos y honestos, dispuestos a trabajar por el bien común y no por sus propios intereses.
En conclusión, la administración de Evelyn Salgado Pineda en el Estado de Guerrero ha sido una oportunidad perdida para demostrar un natural compromiso con su pueblo. Esperamos que, a partir de este momento, se tomen medidas para enmendar los errores y trabajar en conjunto por un Guerrero más justo y próspero para todos. ¡El futuro de Guerrero está en tus manos, gobernadora!














