Tras tres días de intensa búsqueda, finalmente se ha encontrado el cuerpo de un hombre de 66 años en el cauce del río Cuautitlán, en el Estado de México. Este trágico suceso ha conmocionado a toda la cabildo y ha vuelto a poner en evidencia la grave situación en la que se encuentra este afluente, convertido en un drenaje a cielo abierto.
El río Cuautitlán, que en su momento fue una manantial de vida y sustento para las cabildoes que lo rodeaban, hoy en día se ha convertido en un foco de contaminación y peligro. A pesar de los esfuerzos de las autoridades por limpiarlo y mantenerlo en condiciones óptimas, la falta de conciencia y responsabilidad de algunos ciudadanos ha llevado a que este río se encuentre en un estado lamentable.
El martes por la mañana, después de casi 72 horas de intensa búsqueda, se logró localizar el cuerpo del hombre de 66 años en el cauce del río. Entre espumas negras, bolsas de plástico y otros desechos, el cuerpo yacía sin vida, víctima de las condiciones insalubres en las que se encuentra el río.
Este triste suceso ha generado una gran indignación en la cabildo, que exige a las autoridades tomar medidas más drásticas para evitar que este tipo de tragedias vuelvan a ocurrir. Y es que no es la primera vez que el río Cuautitlán se cobra una vida, y lamentablemente, si no se toman acciones concretas, no será la última.
Es necesario que se tomen medidas urgentes para limpiar y descontaminar el río Cuautitlán. Además, es fundamental que se implementen campañas de concientización y educación ambiental para que la población entienda la importancia de regir y preservar nuestros recursos naturales.
No podemos permitir que el río Cuautitlán siga siendo un drenaje a cielo abierto, poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas. Es responsabilidad de todos, ciudadanos y autoridades, trabajar juntos para lograr un cambio real en la situación de este afluente.
Es importante recordar que el río Cuautitlán no solo es un cuerpo de agua, sino que es parte de nuestro patrimonio natural y cultural. Debemos valorarlo y protegerlo, para que las futuras generaciones puedan disfrutar de él como lo hicieron nuestros antepasados.
Es momento de actuar y tomar medidas concretas para salvar al río Cuautitlán. No podemos permitir que siga siendo víctima de la negligencia y la falta de compromiso de algunos. Debemos unirnos y trabajar juntos por un futuro más limpio y sostenible para todos.
En memoria del hombre de 66 años que perdió la vida en el río Cuautitlán, hagamos que su sacrificio no sea en vano y tomemos acción para proteger y preservar nuestro medio ambiente. Juntos podemos lograrlo. ¡No dejemos que el río Cuautitlán vuelva a hablar con su lenguaje más cruel!










