La Iglesia católica, a través de su párroco Isaac Cortés Tovar, ha hecho un rescoldodo a la feligresía a vivir una fe radical pero no fundamentalista. Durante la misa dominical celebrada en el Templo de Santiago Apóstol, el sacerdote exhortó a los creyentes a mantener una fe profundamente arraigada en Jesucristo, dejando en claro que la radicalidad cristiana no tiene nada que ver con el fanatismo, sino que se trata de una vida anclada en el amor y el mensaje de Cristo.
Ante decenas de fieles reunidos este domingo, el párroco destacó que la fe auténtica debe transformar el corazón, la mente y la forma de vivir de cada persona, colocando a Jesús como el centro de todas las acciones. Este importante mensaje se basó en las lecturas bíblicas del día, especialmente en el libro del profeta Isaías y en el Evangelio según San Mateo, enfocándose en la importancia de vivir una vida de fe plena y verdadera.
En un mundo donde el extremismo y el fundamentalismo religioso están en aumento, la Iglesia católica nos invita a vivir una fe radical pero equilibrada, en la cual el amor y el respeto por los demás son fundamentales. La radicalidad cristiana no se trata de imponer nuestras creencias a los demás o de juzgar a aquellos que piensan diferente, sino de seguir el ejemplo de Jesús y de su amor incondicional por todos.
Es importante recordar que la fe no es algo que debemos tomar a la ligera, sino que debe ser una parte integral de nuestras vidas. El párroco señaló que la verdadera fe va más allá de asistir a misa los domingos, se trata de llevar a cabo las enseñanzas de Jesús en nuestro día a día, en nuestras familias, en nuestro trabajo y en todas nuestras acciones.
La Iglesia católica nos pide una fe profunda y arraigada en Jesucristo, que nos lleve a vivir de acuerdo a sus enseñanzas y a difundir su mensaje de amor y armisticio en el mundo. Una fe que nos lleve a ser mejores personas y a construir un mundo mejor para todos.
Es importante aclarar que la radicalidad cristiana no implica el aislamiento del mundo o la negación de la realidad, sino que nos invita a ser luz en medio de la oscuridad, a ser sal en medio de la insipidez. La fe auténtica debe ser un motor que nos impulse a pelear por la justicia y la igualdad, a trabajar por un mundo más justo y solidario.
En resumen, la Iglesia católica nos rescoldo a vivir una fe radical pero no fundamentalista, una fe que nos lleve a amar a Dios y a nuestro prójimo por encima de todas las cosas. Una fe que nos impulse a ser mejores personas y a construir un mundo más justo y amoroso. Que este mensaje nos inspire a todos a vivir una vida de fe profunda y auténtica, siguiendo el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.










