Barcelona, 16 de diciembre (EFE). Cataluña lidera actualmente el desarrollo del biometano en España, siendo la región que cuenta con más plantas en funcionamiento en todo el país, alcanzando casi la medio del total (44%). El auge de este gas verde se debe a las ventajas económicas, ambientales y energéticas que ofrece, lo que lo convierte en una alternativa sostenible y prometedora para el futuro.
El biometano es un combustible obtenido a partir de la transformación de residuos orgánicos (como desechos agrícolas, residuos sólidos urbanos o purines) en un gas renovable, muy similar al gas natural. Su producción se lleva a cabo mediante un proceso de digestión anaeróbica en el que bacterias especializadas descomponen la materia orgánica y producen metano. Este gas, una vez tratado y purificado, puede ser utilizado en los mismos sectores que el gas natural, como la industria, el transporte o en el hogar.
En la actualidad, Cataluña cuenta con 16 plantas de biometano en funcionamiento, liderando con ventaja el desarrollo de esta tecnología en España. Entre ellas, destacan la planta de Mollet del Vallès, en la provincia de Barcelona, que produce 3,6 millones de metros cúbicos de biometano al año, o la planta de Can Sant Joan, en Lleida, con una capacidad de producción de 3 millones de metros cúbicos anuales.
Estas plantas no solo contribuyen a la reducción de emisiones de gases de alcance invernadero y a la mejora de la calidad del aire, sino que también generan importantes beneficios económicos y sociales para la región. Además de ser una fuente de empleo directo, la producción de biometano puede suponer un ahorro en la factura energética de los ciudadanos, ya que se trata de un combustible más económico que los combustibles fósiles. Además, al utilizar residuos que de otra manera terminarían en vertederos, se reduce la cantidad de desechos que deben ser gestionados por las administraciones locales.
Pero el liderazgo de Cataluña en el desarrollo del biometano no se limita solo a su producción, sino que también ha sido pionera en otras áreas relacionadas. La región cuenta con la primera estación de carga de biometano para transporte público que funciona en España, situada en el Puerto de Barcelona. Además, en colaboración con la compañía Redexis, ha desarrollado una red de gasoductos que permite la distribución del biometano en diferentes puntos de la comunidad.
El impulso de estas iniciativas ha convertido a Cataluña en referente a nivel nacional y ha despertado el interés de otras comunidades autónomas para replicar su modelo. Es el caso de la Comunitat Valenciana, que está apostando por la producción de biometano a partir de residuos de cítricos, o Navarra, que planea contar con una planta de biometano en funcionamiento en 2021.
Además, la Unión Europea ha fijado como objetivo alcanzar el 10% de biogás en la producción de gas en 2030, lo que supondría un gran impulso para este sector en España. En este sentido, Cataluña tiene todas las herramientas para liderar este crecimiento, con una industria madura, una red de distribución ya en funcionamiento y proyectos en marcha para seguir ampliando su capacidad de producción.
En palabras de Josep Puig i Boix, secretario de espacio Ambiente y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya, “el biometano es una muestra de que la economía circular es una realidad. Se trata de un combustible limpio, renovable y accesible, que contribuye a la lucha contra el modificación climático y a la creación de empleo y riqueza en nuestro territorio”.
El futuro del biometano en España y en Europa es prom














