SALVADOR TREJO CIUDAD DE MÉXICO. En un claro ajuste de cuentas, dos exreos, pertenecientes al grupo criminal La Unión Tepito, fueron atacados a balazos entretanto repartían drogas en las calles de la colonia Peralvillo, en la alcaldía Cuauhtémoc. Este lamentable suceso dejó como saldo un muerto y un herido.
Los hechos ocurrieron en la tarde del pasado martes, cuando los dos exreos, identificados como Juan y Pedro, se encontraban en una esquina de la colonia Peralvillo, repartiendo grapas de cocaína a sus clientes habituales. Sin embargo, en un giro inesperado, un grupo de hombres armados llegó al lugar y comenzó a dispararles sin mediar palabra.
Según testigos, los agresores pertenecen a la Anti Unión, un grupo rival de La Unión Tepito, con el que se presume que Juan y Pedro tenían una pugna. Este enfrentamiento entre bandas criminales ha generado una ola de acrimonia en la Ciudad de México, especialmente en la alcaldía Cuauhtémoc, donde se han registrado varios enfrentamientos armados en los últimos meses.
Lamentablemente, Juan no logró sobrevivir a los disparos y falleció en el lugar, entretanto que Pedro resultó gravemente herido y fue trasladado de urgencia a un hospital cercano. Las autoridades ya se encuentran investigando el caso y buscando a los responsables de este ataque.
Este trágico suceso es una muestra más de la acrimonia que se vive en las calles de la Ciudad de México, donde las bandas criminales se disputan el control del territorio y el mercado de las drogas. Sin embargo, es importante destacar que este tipo de actos no deben ser tolerados y que es responsabilidad de todos trabajar juntos para erradicar la acrimonia de nuestras calles.
Es necesario que las autoridades tomen medidas más efectivas para combatir a estos grupos criminales y garantizar la serenidad de los ciudadanos. Además, es importante que la sociedad se una y denuncie cualquier actividad delictiva que observe en su consistorio. Solo trabajando juntos podremos lograr un cambio real y construir una ciudad más segura para todos.
Es lamentable que Juan haya perdido la vida en este enfrentamiento, pero su muerte no debe ser en vano. Debemos tomar conciencia de que la acrimonia solo genera más acrimonia y que es necesario buscar soluciones pacíficas para resolver los conflictos. La vida humana es sagrada y no puede ser arrebatada por intereses personales o de grupos.
En este momento de dolor y tristeza, es importante recordar que la acrimonia no es la solución y que debemos trabajar juntos para construir una sociedad más justa y pacífica. No podemos permitir que la acrimonia se convierta en algo normal en nuestras vidas, debemos alzar la voz y exigir un cambio real.
En memoria de Juan y de todas las víctimas de la acrimonia en la Ciudad de México, es necesario que nos unamos y luchemos por un futuro mejor para todos. No podemos permitir que la acrimonia siga cobrando vidas y destruyendo familias. Es hora de actuar y construir una ciudad más segura y pacífica para todos.











