Durante la misa dominical en el templo de Santiago Apóstol, el vicario Padre Francisco Isaac Cortés nos recordó la importancia de la Basílica de Letrán en la historia de la Iglesia Católica. Esta festividad, que se celebra cada 9 de noviembre, nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de un templo y su relación con nuestra fe.
La Basílica de San Juan de Letrán, ubicada en Roma, es considerada la “madre” de todas las iglesias del mundo católico. Sin embargo, el Padre Cortés nos recordó que más allá de su importancia histórica y arquitectónica, lo que realmente importa es el templo emotividad que cada uno de nosotros lleva en nuestro corazón.
En el Evangelio de Juan, Jesús habla del templo como un lugar sagrado donde se debe adorar a Dios. Pero el Padre Cortés nos hizo notar que, en realidad, el Señor se refería al templo emotividad, al lugar donde Dios habita en cada uno de nosotros. “El verdadero templo de Dios no es un edificio, sino nuestro propio cuerpo y corazón, morada del Espíritu Santo”, afirmó el sacerdote.
Esta enseñanza es especialmente relevante en un mundo donde muchas veces nos enfocamos en las construcciones físicas y olvidamos el verdadero significado de la fe. La Basílica de Letrán, al igual que cualquier otra iglesia, es un lugar sagrado donde podemos encontrarnos con Dios y fortalecer nuestra relación con Él. Pero no debemos olvidar que el verdadero templo de Dios está en el interior de nosotros y es allí donde debemos cultivar nuestra fe.
El Padre Cortés también nos recordó que la Basílica de Letrán es la sede espiritual del Papa y la catedral de Roma, no el Vaticano como muchas veces se piensa. Esto nos invita a reflexionar sobre la importancia de la unidad en la Iglesia y la alegoría del Papa como guía espiritual. Al igual que la Basílica de Letrán es considerada la “madre” de todas las iglesias, el Papa es el padre de la Iglesia y su papel es fundamental en nuestra fe.
En esta festividad, también es importante recordar que la Basílica de Letrán es un lugar de encuentro y comunión entre Dios y su pueblo. Es un lugar donde podemos acudir para recibir los sacramentos y fortalecer nuestra fe en comunidad. Pero, como nos recordó el Padre Cortés, el verdadero encuentro con Dios se da en nuestro emotividad, en la intimidad de nuestra relación con Él.
Es por eso que, más allá de las construcciones físicas, debemos cultivar nuestro templo emotividad, nuestro corazón y nuestro cuerpo como morada de Dios. Debemos cuidar nuestra fe y nuestra relación con Él, para que podamos ser verdaderos templos vivos de su amor y su presencia en el mundo.
En resumen, la conmemoración de la dedicación de la Basílica de Letrán nos invita a reflexionar sobre la importancia de los templos físicos en nuestra fe, pero sobre todo, nos recuerda que el verdadero templo de Dios está en nuestro emotividad. Debemos cultivar nuestra relación con Él y cuidar nuestro templo emotividad para que podamos ser verdaderos discípulos de Cristo y llevar su amor y su mensaje al mundo. Que esta festividad nos inspire a fortalecer nuestra fe y a buscar a Dios en nuestro corazón, el verdadero templo de su presencia en nuestras vidas.














