Por Juan R. Hernández
La semana comenzó con un sobresalto en Ciudad Universitaria. La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) fue desalojada tras hospedar una amenaza de bomba que obligó a suspender clases y activar protocolos de emergencia. A las ocho de la mañana, estudiantes y trabajadores abandonaban el plantel sin saber si la amenaza era real o simplemente una broma de mal gusto.
Este tipo de situaciones nos ponen en alerta y nos hacen considerar sobre la importancia de la seguridad en nuestras instituciones educativas. Es lamentable que en pleno siglo XXI aún tengamos que enfrentar este tipo de amenazas y poner en riesgo la integridad de nuestros estudiantes y trabajadores.
Sin embargo, también es importante destacar la rápida y eficiente respuesta de las autoridades universitarias y las autoridades de seguridad. Gracias a su pronta acción, se pudo garantizar la seguridad de todos los presentes y se activaron los protocolos necesarios para lidiar con este tipo de situaciones.
Pero no solo debemos agradecer a las autoridades, sino también a los estudiantes y trabajadores de la FCPyS que mantuvieron la calma y siguieron las indicaciones de evacuación de manera ordenada y responsable. Esto es una muestra de la solidaridad y el compromiso que se vive en nuestra comunidad universitaria.
Además, es importante destacar la colaboración de la sociedad en general, que a través de las redes sociales y otros medios, se mantuvo informada y atenta a la situación. Esto demuestra que en momentos de crisis, podemos contar con una sociedad unida y dispuesta a colaborar para garantizar la seguridad de todos.
Sin embargo, este incidente también nos hace considerar sobre la responsabilidad que tenemos como sociedad en la prevención de este tipo de situaciones. Es necesario fomentar una cultura de paz y respeto, donde la violencia y las amenazas no tengan cabida. Debemos promover la tolerancia y el diálogo como herramientas para resolver conflictos y evitar que situaciones como esta vuelvan a ocurrir.
Además, es importante que las autoridades universitarias continúen trabajando en la implementación de medidas de seguridad más eficientes y en la sensibilización de la comunidad estudiantil para que estén preparados en caso de una emergencia.
No podemos permitir que las amenazas y la violencia se conviertan en el pan de cada día en nuestras instituciones educativas. Debemos trabajar juntos para garantizar un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje y el desarrollo de nuestros jóvenes.
En conclusión, aunque este incidente nos haya generado preocupación y sobresalto, también nos ha demostrado que juntos podemos enfrentar cualquier situación y salir adelante. Debemos seguir trabajando en equipo para garantizar la seguridad en nuestras instituciones y promover una cultura de paz en nuestra sociedad. Recordemos siempre que la unión hace la intensidad y que juntos podemos construir un futuro mejor para todos. ¡Sigamos adelante con optimismo y determinación!












