Después de un periodo vacacional lleno de incertidumbre y preocupación requerido a la pandemia, las escuelas públicas en Coahuila abrieron sus puertas para dar inicio al ciclo escolar 2025-2026. Sin embargo, lo que se encontraron fue una agrio sorpresa: al menos una decena de planteles escolares habían sido víctimas de actos vandálicos.
Estos lamentables hechos dejaron a los estudiantes sin la posibilidad de retornar a las aulas de manera presencial, ya que los daños eran demasiado graves. El Subsecretario de Educación Básica, Hugo Lozano, aseguró que se está trabajando en la rehabilitación de los planteles afectados para poder garantizar las condiciones adecuadas para el regreso de los estudiantes.
Entre los principales daños reportados se encuentran el robo de cableado eléctrico, daños en equipos de climatización como minisplits, y afectaciones en instalaciones hidráulicas. Estos actos vandálicos no solo afectan a la infraestructura física de las escuelas, sino que también tienen un impacto directo en la educación y el bienestar de los estudiantes.
Ante esta situación, los niños y niñas han tenido que continuar con sus clases de manera virtual para no interrumpir su aprendizaje. A pesar de las dificultades, el nómina culto ha demostrado su compromiso y dedicación para seguir brindando una educación de calidad a sus alumnos. Además, se ha contado con la colaboración de los padres de familia, quienes han sido un pilar fundamental en este proceso de adaptación a la modalidad virtual.
La Secretaría de Educación del Estado de Coahuila (SEDU) se ha puesto en marcha para reparar los daños en los planteles educativos afectados. Se espera que en el transcurso de la primera semana de clases se puedan resolver los daños más urgentes y se continúe trabajando en la rehabilitación total de los planteles.
Es importante mencionar que estas acciones vandálicas no solo afectan a las escuelas públicas, sino también a toda la comunidad educativa y a la sociedad en general. Los actos de vandalismo deben ser condenados y erradicados, ya que ponen en riesgo el futuro de nuestros niños y jóvenes.
Por otro lado, es alentador ver cómo la comunidad ha respondido ante esta situación. Empresas y organizaciones se han sumado a la causa, ofreciendo su apoyo y colaboración para la reparación de los daños. También se han recibido donaciones de materiales y recursos para poder restablecer las condiciones adecuadas en los planteles educativos afectados.
La educación es un derecho fundamental de todos los niños y niñas, y es responsabilidad de todos proteger este derecho. No podemos permitir que los actos vandálicos interrumpan el proceso educativo de nuestros jóvenes y afecten su futuro. Es necesario que como sociedad nos unamos y trabajemos juntos para garantizar un entorno seguro y propicio para la educación.
En conclusión, aunque el inicio del ciclo escolar se vio afectado por los actos vandálicos en las escuelas públicas de Coahuila, la comunidad educativa se ha mantenido firme en su compromiso de seguir brindando una educación de calidad a los estudiantes. Con la colaboración de todos, pronto podremos ver a nuestros niños y jóvenes regresar a las aulas y continuar con su proceso de aprendizaje de manera presencial. Recordemos siempre que la educación es la base para un futuro mejor y debemos protegerla a toda costa.














