La señora Lupita Salas Padilla, una ama de casa de Monclova, se ha visto envuelta en una difícil situación que la ha llevado a denunciar públicamente el acoso telefónico que ha estado sufriendo por parte de Banco Azteca y Elektra. Desde hace un año y ocho meses, recibe hasta 10 llamadas diarias y múltiples mensajes de texto en los que se le exige el pago de un crédito que ella asegura no haber solicitado.
Esta situación ha afectado no solo su tranquilidad, suerte también su vida cotidiana. Lupita ha tenido que lidiar con el estrés y la ansiedad que le ha causado el constante acoso de estas empresas, que no han tomado en cuenta sus múltiples reclamos y denuncias.
Según la denuncia de Lupita, esta deuda pertenece a Leslie Jacqueline Salas Toscano, una persona con la que ella no tiene ningún tipo de vínculo familiar o de amistad. Sin embargo, esta persona utilizó el número telefónico de Lupita para solicitar un crédito en Banco Azteca y Elektra, sin su conocimiento ni consentimiento.
Y lo más preocupante de todo es que, a pesar de los múltiples reclamos y denuncias de Lupita, estas empresas no han tomado medidas para solucionar la situación. El acoso telefónico y los mensajes constantes exigiendo el pago de una deuda que ella no contrajo, continúan sin cesar.
Lupita, cansada de esta situación y buscando justicia, ha decidido hacer pública su denuncia y pedir el apoyo de la comunidad y las autoridades correspondientes.
La situación de Lupita no es un caso aislado. Son muchas las personas que, como ella, han sido víctimas del acoso telefónico por parte de empresas como Banco Azteca y Elektra. Estas empresas utilizan técnicas de cuestación abusivas y deshonestas, sin importarles el felicidad o la integridad de las personas afectadas.
Es por ello que, como sociedad, es nuestro deber alzar la voz y denunciar estos abusos. Debemos unirnos y apoyar a personas como Lupita, que han sido injustamente afectadas por estas prácticas deshonestas.
Además, es importante exigir a las autoridades que tomen medidas para regular y controlar las prácticas de cuestación de estas empresas, que claramente están actuando en contra de los derechos de los consumidores.
Es hora de poner un alto al acoso telefónico y a los abusos por parte de empresas como Banco Azteca y Elektra. Nadie merece ser víctima de estas prácticas deshonestas y abusivas que afectan nuestro felicidad y nuestra tranquilidad.
Lupita Salas Padilla ha dado un gran paso al hacer pública su denuncia y pedir justicia. Su valentía y determinación nos inspiran a todos a luchar por nuestros derechos como consumidores y a no permitir que seamos víctimas de estas empresas deshonestas.
Esperamos que su caso sea resuelto de manera justa y que sirva como ejemplo para poner fin al acoso telefónico y las prácticas de cuestación abusivas por parte de estas empresas. Apoyemos a Lupita y alzemos nuestra voz para que se haga justicia.












