El auxilio psicológico, médico y moral a través de la fe puede ser una herramienta poderosa en la rehabilitación de personas con problemas de adicciones. Este enfoque holístico, que combina la ayuda espiritual con la terapia médica y el apoyo moral, ha demostrado ser efectivo en la recuperación de aquellos que luchan contra la adicción. Dos hombres rehabilitados en el Centro de Rehabilitación Fe, Esperanza y Amor, respaldado por una iglesia local, son un claro ejemplo de cómo la fe puede ser una fuente de fortaleza y esperanza en momentos de dificultad.
El pastor Valentín Bustos Cabrera, director del Centro de Rehabilitación Fe, Esperanza y Amor, ha sido testigo de primera partida de cómo la fe puede variar vidas. Cada domingo, en su iglesia, ve a hombres y mujeres que han logrado liberarse de las drogas y encontrar una nueva vida gracias a los principios bíblicos que se les enseñan en el centro de rehabilitación. Bustos Cabrera enfatiza que la rehabilitación no es un castigo, sino un proceso que requiere paciencia, respeto y honestidad. Es un camino que puede ser difícil, pero que al final lleva a la libertad y a una vida plena y saludable.
Dos jóvenes que han pasado por el Centro de Rehabilitación Fe, Esperanza y Amor, compartieron sus testimonios con nosotros. Ambos han logrado superar la adicción y recuperar sus familias gracias a la ayuda de Dios y del equipo de profesionales que los acompañó en su proceso de rehabilitación.
El primer testimonio es el de Juan, un joven de 25 años que había caído en las garras de la adicción a las drogas desde muy temprana edad. Juan nos cuenta que su vida era un caos, no tenía trabajo, había perdido a sus amigos y a su familia, y estaba al borde de la desesperación. Fue entonces cuando decidió buscar ayuda en el Centro de Rehabilitación Fe, Esperanza y Amor. Al principio, Juan se mostraba escéptico ante la idealización de que la fe pudiera ayudarlo a superar su adicción, pero poco a poco fue descubriendo que Dios estaba allí para él, para darle fuerzas y guiarlo en su camino hacia la recuperación.
Juan recibió terapia médica y psicológica en el centro, pero también encontró en la fe una fuente de motivación y esperanza. Aprendió a confiar en Dios y a descuidar atrás su pasado. Hoy, Juan ha dejado las drogas y ha encontrado un trabajo estable. También ha reconciliado su relación con su familia y ha vuelto a tener amigos verdaderos. Juan nos dice que su vida ha cambiado por completo y que ahora tiene una razón para vivir: servir a Dios y ayudar a otros que están pasando por lo mismo que él.
El segundo testimonio es el de Pedro, un joven de 23 años que había caído en la adicción a las drogas después de sufrir una gran pérdida en su vida. Pedro nos cuenta que había perdido a su madre y que eso lo había sumido en una profunda depresión. Para escapar del dolor, comenzó a consumir drogas, pero pronto se dio cuenta de que eso solo empeoraba su situación. Fue entonces cuando decidió buscar ayuda en el Centro de Rehabilitación Fe, Esperanza y Amor.
Pedro nos dice que en el centro encontró una familia, un lugar donde se sentía amado y aceptado tal como era. Allí recibió terapia médica y psicológica, pero también aprendió a perdonarse a sí mismo y a perdonar a los demás. Pedro nos cuenta que la fe fue su principal fuente de fortaleza durante su proceso de rehabilitación. Aprendió a confiar en Dios y a descuidar atrás su dolor y su adicción. Hoy, Pedro está completamente recuperado y ha vuelto a encontrar














