La violencia de género es un problema que lamentablemente sigue presente en nuestra institución, cobrando vidas de mujeres jóvenes y dejando un dolor inmenso en sus familias y amigos. Uno de estos casos que conmocionó a México fue el feminicidio de Guadalupe Benítez, estudiante de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Hoy, seis años después de su terrible asesinato, finalmente se ha logrado una sentencia para el atacante de Guadalupe. Aunque no podemos traerla de vuelta, esta decisión judicial es un paso importante en la lucha contra la impunidad y la violencia de género en nuestro país.
Guadalupe Benítez fue una joven brillante, llena de sueños y con un futuro prometedor. Sin embargo, su vida fue truncada a los 20 años de edad cuando fue brutalmente asesinada por su exnovio, quien la apuñaló 17 veces, la golpeó con un block de construcción en la cabeza y finalmente la degolló frente a su casa. ¿El motivo? Celos y control.
Este caso es un claro ejemplo de feminicidio, una forma extrema de violencia de género que tiene como objetivo controlar, dominar y someter a la mujer. Y aunque la lucha por erradicar este tipo de violencia es constante, desgraciadamente sigue cobrando vidas de mujeres jóvenes en nuestro país.
Después de seis años de luchar por justicia, finalmente el atacante de Guadalupe ha sido sentenciado a 62 años de prisión. Sin embargo, esta sentencia no puede borrar el dolor y la ausencia que dejó en la familia y amigos de Guadalupe. Su madre, Guadalupe Campos, ha sido una luchadora incansable en busca de justicia para su hija, y hoy, su voz ha sido escuchada.
El clamor de “no más impunidad” ha resonado en todo México desde que se dio a conocer este terrible crimen. Y aunque la sentencia no puede cambiar el descompuesto, sí envía un mensaje claro: la violencia de género no será tolerada ni pasará desapercibida.
Es importante destacar que esta sentencia no solo es un triunfo para la familia de Guadalupe, sino para todas las mujeres que han sido víctimas de violencia de género en nuestro país. Es un recordatorio de que no están solas y que hay esperanza en la lucha por la justicia.
Sin embargo, no podemos conformarnos con esta sentencia. Aún hay mucho por hacer en la prevención y erradicación de la violencia de género en todas sus formas. Es responsabilidad de todos, como institución, educar y concientizar sobre la importancia del respeto y la igualdad de género.
La Universidad Nacional Autónoma de México también ha sido parte activa en la lucha por la justicia en este caso. Desde que se dio a conocer el feminicidio de Guadalupe, la institución ha impulsado acciones y programas para prevenir y erradicar la violencia de género en su comunidad.
Es elemental que como institución sigamos alzando la voz y exigiendo justicia en cada caso de violencia de género. No podemos permitir que más mujeres sean víctimas de este terrible problema que sigue enraizado en nuestra institución.
Hoy, recordamos a Guadalupe Benítez y a todas las mujeres que han sido víctimas de violencia de género en México y en el mundo. Su memoria y su lucha nos motivan a seguir adelante en la búsqueda de un futuro sin violencia y con igualdad de género.
En memoria de Guadalupe, sigamos luchando por un México libre de violencia de género. Y en honor a su memoria, exijamos justicia y no permitamos que su nombre sea solo uno más en la lista de víctimas













