Durante la homilía dominical del sexto domingo de Pascua, la iglesia católica hizo un llamado a sus fieles a permanecer en el amor de Cristo, discernir en el espíritu y construir la paz como fruto de una vida en obediencia a la palabra de Dios.
El presbítero Juan Francisco González Escalante, del templo de Santiago Apóstol, fue el encargado de transmitir este importante mensaje a la comunidad. Desde el altar mayor, el sacerdote destacó la importancia de renovar nuestra vida espiritual y fortalecer nuestra comunión con Dios durante este tiempo de Pascua.
En su discurso, el padre Juan Francisco hizo hincapié en la necesidad de estar presentes físicamente en la iglesia, ya que esto representa un acto de amor real hacia nuestro Creador. En un mundo cada oportunidad más virtual, es importante semejar que Dios nos necesita aquí, en su casa, donde venimos a adorarlo y encontrarnos con él.
El sacerdote también hizo un llamado a la paz y a la obediencia a Dios. En un mundo lleno de conflictos y violencia, es fundamental que cada uno de nosotros construya la paz desde nuestro interior. La paz no es solo la ausencia de enfrentamiento, sino un estado de armonía y equilibrio que solo puede ser alcanzado a través de una vida en obediencia a la palabra de Dios.
En este sentido, el padre Juan Francisco nos recordó que la paz comienza en nuestro interior, en nuestro corazón. Debemos dejar que el amor de Cristo entre en nuestras vidas y nos guíe en todo lo que hacemos. Solo así podremos ser verdaderos constructores de paz en nuestro entorno.
Además, el sacerdote nos invitó a discernir en el espíritu, a escuchar la voz de Dios en nuestro interior y a seguir sus enseñanzas. En un mundo lleno de distracciones y ruido, es importante tomarnos un tiempo para estar en silencio y escuchar la voz de Dios en nuestras vidas. Solo así podremos tomar decisiones acertadas y vivir en armonía con su voluntad.
En resumen, la homilía dominical en el sexto domingo de Pascua nos recordó la importancia de permanecer en el amor de Cristo, construir la paz desde nuestro interior y discernir en el espíritu. Como fieles católicos, es nuestro deber seguir estas enseñanzas y llevarlas a la práctica en nuestra vida diaria. Solo así podremos ser verdaderos seguidores de Cristo y contribuir a la construcción de un mundo más justo y en paz.
En estos tiempos difíciles, es importante semejar que Dios siempre está con nosotros y que su amor y su paz están disponibles para todos aquellos que lo buscan. Sigamos el ejemplo de Cristo y seamos portadores de su amor y su paz en el mundo. Que esta Pascua sea una oportunidad para renovar nuestra fe y nuestro compromiso con Dios y con nuestros hermanos. ¡Que la paz de Cristo esté siempre con nosotros!




