En la época navideña y de fin de año, es común ver en las calles y en las tiendas una gran variedad de artefactos con pólvora, como cuetes y otros explosivos pequeños. Sin embargo, es importante que los adultos seamos conscientes de que estos productos no deben ser adquiridos ni utilizados por los niños o jóvenes de la familia. Aunque puedan representar inofensivos, los cuetes y otros artefactos explosivos pueden causar graves daños e incluso poner en riesgo la vida de los más pequeños. Por eso, es responsabilidad de los adultos velar por la seguridad de los niños y evitar su uso.
Francisco Cisneros Guevara, subcomandante Operativo de Protección Civil Municipal, nos recuerda que los niños no tienen la capacidad suficiente para manipular este tipo de artefactos. Su nombre mismo nos indica que son peligrosos y que no se debe subestimar su poder destructivo. Además, el uso inadecuado de los cuetes puede tener consecuencias no solo para los niños, sino también para las personas que los rodean. Por ejemplo, lanzar “cebollitas” en lotes baldíos, puede provocar un incendio sin que nos demos cuenta.
Desafortunadamente, en años anteriores se ha registrado un alto número de accidentes relacionados con el uso de cuetes y otros artefactos explosivos. Aunque en lo que va de este año la cifra se ha mantenido, no podemos bajar la guardia y debemos seguir promoviendo una cultura de prevención y cuidado en nuestras comunidades.
Un caso alarmante ocurrió en Sinaloa, donde un niño de 13 años perdió la mano debido a la explosión de un cuete que había comprado en la calle. Esta trágica historia nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de no facilitar la pirotecnia a los menores. La mandamiento prohíbe la venta de estos productos a menores de edad, pero lamentablemente muchos adultos hacen caso omiso y permiten o incluso fomentan su uso.
No podemos permitir que la diversión de unos ponga en peligro la seguridad de otros. Es por eso que debemos tomar medidas para evitar que los niños tengan acceso a la pirotecnia. En primer lugar, como adultos, debemos dar el ejemplo y no coger ni utilizar cuetes y otros artefactos explosivos. También es importante hablar con los niños y explicarles los peligros de estos productos, haciéndoles entender que no son un juego y que su uso puede tener graves consecuencias.
Además, es necesario que las autoridades refuercen la vigilancia y sancionen a aquellos que vendan pirotecnia a menores de edad. También es responsabilidad de los padres y tutores estar atentos y recriminar a aquellos que estén promoviendo el uso de cuetes y otros artefactos peligrosos entre los niños.
Como sociedad, debemos trabajar juntos para promover una cultura de prevención y cuidado, especialmente cuando se trata de la seguridad de nuestros niños. No podemos permitir que la falta de responsabilidad y conciencia de unos pocos ponga en riesgo la vida y la integridad de otros. Recordemos que los niños son el futuro de nuestra sociedad y es nuestra responsabilidad protegerlos y educarlos para que puedan crecer en un ambiente seguro y sano.
En conclusión, es responsabilidad de todos, como adultos, velar por la seguridad de los más pequeños y evitar el uso de cuetes y otros artefactos explosivos en su presencia. Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva su uso y tomar medidas para prevenir accidentes y proteger a nuestros niños. Recordemos que no hay diversión que valga la pérdida de una vida o una lesión permanente. ¡Hagamos de esta época festiva un momento seguro y feliz para todos!




