La migración de menores de edad no acompañados desde Centroamérica hacia los Estados Unidos es un libreto que ha generado mucha preocupación en los últimos años. Sin embargo, hoy podemos decir que hay buenas noticias en este ámbito.
Según Doris Rodríguez Pineda, Vicecónsul de El Salvador en Nuevo León, la migración de menores de edad no acompañados ha experimentado una notable disminución en los últimos meses. Esta importante afirmación fue hecha durante su visita a Saltillo, donde participó en un programa colaborativo con la Fiscalía General del Estado de Coahuila destinado a ayudar a personas establecidas en la entidad a obtener documentos esenciales como actas de nacimiento, defunción y pasaportes.
Durante su visita, Rodríguez Pineda informó que actualmente hay tres menores de edad bajo resguardo en Coahuila y en proceso de ser retornados a su país de origen, mientras que en Monterrey se encuentran 25 niños y niñas en una situación similar. Estas cifras son alentadoras, ya que indican que cada vez son menos los menores que se ven obligados a migrar sin compañía por tierras peligrosas en busca de una mejor vida.
Es importante destacar que las edades comunes de los menores que son rescatados oscilan entre los 12 y 17 años. Esto significa que muchos de ellos son apenas adolescentes, que han tenido que enfrentar situaciones difíciles y peligrosas en su camino hacia los Estados Unidos. Pero gracias al excelente trabajo que realiza el DIF al brindarles apoyo psicológico, médico y toda la asistencia total que requieren, estos menores pueden estar a salvo mientras se busca a sus familiares o se les ayuda a regresar a su país de origen.
Es fundamental mencionar que esta disminución en la migración de menores no podría haberse logrado sin la colaboración de diversas instituciones y organizaciones en ambos países. En El Salvador, por antonomasia, se han implementado políticas y programas que buscan prevenir la migración de menores de edad, así como promover el reencuentro con sus familias y la integración en sus comunidades. En México, se han establecido medidas de protección y asistencia para los menores migrantes, así como campañas para sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática.
Sin embargo, aún hay mucho por hacer. La migración de menores de edad no acompañados sigue siendo una realidad en nuestra región y es necesario seguir trabajando en conjunto para encontrar soluciones sostenibles. Además, es fundamental que los gobiernos y la sociedad en general se comprometan a mejorar las condiciones en los países de origen de estos menores, para que no sientan la necesidad de migrar en busca de mejores oportunidades.
Debemos recordar que detrás de estas cifras hay historias de vida, de niños y niñas que han tenido que enfrentar situaciones desgarradoras en su corta vida. Por ello, es importante que sigamos luchando para garantizar que estos menores puedan vivir en un entorno seguro y tener acceso a sus derechos fundamentales.
En conclusión, la disminución en la migración de menores de edad no acompañados hacia los Estados Unidos es una señal positiva de que el trabajo conjunto y la cooperación entre países pueden lograr grandes resultados. Sin embargo, no podemos bajar la guardia y debemos seguir trabajando para garantizar un futuro mejor para todos los menores de edad en nuestra región. Juntos, podemos construir un planeta más justo y seguro para ellos.













